No es un congreso. Es una sinergia.
Sinergia es cuando el resultado es mayor que la suma de las partes. Eso buscamos otra vez: un grupo pequeño, entre amigos y conocidos, que está construyendo con IA de verdad y que comparte lo que funciona, lo que ha salido mal y hacia dónde cree que va todo esto. Sin público, sin tarjetas de visita, sin presentaciones de cuarenta diapositivas.
En julio lo hicimos en una casa rural con el Teide delante y salió bien. Tan bien que repetimos a los tres meses, que en años de IA viene a ser una década. Esta vez bajamos a la ciudad: café de especialidad, una sala en el centro, comida de verdad y una pizza para cerrar.
Reunimos a quien admiramos, cerramos la puerta y vemos qué sale.
Regla de oro: lo que se cuenta en la sala se queda en la sala. Lo que se construye, no.